2015/09/10

LUMBOCIÁTICA




LUMBOCIÁTICA(Ejercicioshttps://mega.nz/#!dN0ikbBI)

CONCEPTO
Se define como el cuadro clínico derivado de la compresión radicular lumbar ocasionado por diversas causas, de las que la más frecuente es la hernia discal. Otras etiologías son los tumores de la cola de caballo y raquídeos, anomalías raquídeas, alteraciones transicionales, como la sacralización de la quinta vértebra lumbar, las espondilólisis y espondilolistesis, la espina bífida, la artrosis interespinosa o enfermedad de Bastroff, las espondilitis y sacroileítis infecciosas (tifoidea y brucelar) y la estenosis del canal raquídeo lumbar, entre otras. Es un proceso de gran prevalencia, con una importante repercusión económica debido al gran absentismo laboral que ocasiona. En el presente capítulo se trata sólo la hernia discal, ya que es la causa más frecuente de lumbociática, y brevemente, la estenosis del canal lumbar, por ser una
HERNIA DISCAL LUMBAR
 Clínica En un 25% de los casos, un traumatismo, un golpe de tos, levantar un peso, etc., pueden precipitar el episodio agudo. Inicialmente cursa sólo con dolor lumbar de carácter breve y de poca intensidad, resultante del estiramiento de las fibras dolorosas contenidas en el ligamento vertebral común posterior y en el ángulo fibroso. Este dolor es referido cerca de la línea media, aunque ocasionalmente puede serlo a lo largo de la articulación sacroilíaca; se exacerba con la bipedestación, con la sedestación, al levantarse y al encorvarse; y mejora con el reposo en cama, a diferencia del dolor causado por una neoplasia vertebral o espinal, que se agrava. El dolor radicular suele ocurrir sólo en uno de cada tres pacientes con hernia discal. La mayoría de las hernias discales se deben a la compresión de las raíces L4-L5 y L5-S1; la herniación L3-L4 es más infrecuente (el 5% de las hernias lumbares). La localización del dolor, el déficit motor y la presencia o ausencia de reflejos orientan sobre la raíz lesionada: Lesión L4. Origina alteración sensitiva en el territorio anterior del muslo e interno de la pierna, déficit motor en el cuádriceps y tibial anterior y disminución o abolición del reflejo rotuliano. Lesión L5. Produce alteración sensitiva en el territorio anterior y lateral de la pierna, el dorso del pie y el primer dedo, con déficit motor en el tibial anterior, peroneos y extensor del primer dedo (dificultad para la marcha de talones), y abolición del reflejo tibial posterior. Lesión S1. Alteración sensitiva de la pantorrilla, el borde externo del pie, la región plantar y el quinto dedo, déficit motor en los gemelos y flexores plantares (dificultad para la marcha de puntillas) y abolición del reflejo aquíleo.
 Exploración física
Inspección
 Es útil observar cómo el paciente conduce sus movimientos al desnudarse y prepararse para la exploración; si el paciente flexiona la columna al quitarse los zapatos y calcetines, pero es incapaz de hacerlo voluntariamente, el explorador debe estar alerta ante la posibilidad de simulación u otros factores psicológicos. A continuación, se pide al paciente que lleve a cabo una serie de movimientos consistentes en flexión, extensión, flexión lateral derecha e izquierda, y rotación derecha e izquierda del tronco. Debe observarse la marcha sobre los talones y de puntillas, para comprobar los músculos dorsiflexores y plantares flexores del pie, respectivamente. Palpación El dolor a la palpación superficial de la zona afectada sugiere traumatismo muscular o tendinoso, ya que para evidenciar el dolor de la hernia discal se requiere una palpación profunda. Ésta se lleva a cabo con el paciente en decúbito prono, comenzando por niveles superiores a donde refiere el dolor y descendiendo hacia la zona dolorosa. En las hernias discales agudas suele observarse un espasmo de la musculatura paravertebral. Debe pedirse al paciente que contraiga los músculos glúteos para comparar cada grupo muscular con el contralateral, y que flexione las rodillas mientras se palpan los gemelos y el tendón aquíleo para comprobar la potencia muscular. También debe examinarse la fuerza de los músculos dorsales y plantares del pie. Maniobra de Lasègue A continuación, el paciente debe colocarse en decúbito supino y se explora con esta maniobra, que ya ha sido referida. La prueba es dudosa cuando se alcanzan los 70° sin dolor, y negativa si el dolor se localiza sólo en la región lumbar o en la nalga. Cuando al explorar, mediante esta maniobra, la extremidad sana, se provoca dolor en el lado opuesto, existe un signo de Lasègue cruzado que indica la compresión del nervio por un gran disco en el lado opuesto. Test de Fabers Ayuda a comprobar si se trata de un dolor ciático irradiado o de una afección de cadera. Se explora con el paciente en decúbito supino, realizando flexión, abducción y rotación externa de la extremidad afectada, comprobando si esto provoca dolor. Este test es negativo en las hernias discales lumbares, y positivo en pacientes con procesos degenerativos de la articulación de la cadera. Test de estiramiento poplíteo Es una maniobra más que pone de manifiesto una compresión radicular. Es otra forma de realizar la maniobra de Lasègue y se lleva a cabo comprimiendo hacia delante el espacio poplíteo y comprobando si se provoca dolor irradiado por toda la pantorrilla. Test de Naffziger La presión en las venas yugulares aumenta la presión intraspinal y provoca dolor en caso de hernia del disco intervertebral. Hay que procurar no comprimir las carótidas, porque si hay hipersensibilidad del seno carotídeo, puede provocarse un síncope vasovagal. Exploración de la fuerza muscular, reflejos y sensibilidad Se realiza con el paciente sentado en la camilla de exploración. A causa de la rezagada posición de las raíces nerviosas, la herniación del disco intervertebral entre dos cuerpos vertebrales adyacentes causa compresión de la raíz saliente al nivel próximo más bajo; así, una rotura del disco L3-L4, habitualmente causa compresión de la raíz L4. A continuación, se exponen los patrones semiológicos generales de cada nivel: La compresión de la raíz L4, que contiene el componente mayor del nervio femoral que inerva el cuádriceps, ocasiona debilidad de este músculo y afecta en actividades como subir escaleras. El reflejo rotuliano puede estar ausente o disminuido y se aprecia hipostesia en la parte medial de la pantorrilla. Una hernia discal en el espacio L4-L5 comprime normalmente la raíz L5. Esta raíz contiene la mayor parte de la inervación de los músculos tibial anterior y extensor del dedo gordo del pie a través de los nervios ciático y peroneo; por lo tanto, la compresión de la raíz L5 se manifiesta por debilidad en la dorsiflexión del pie y del dedo gordo, con incapacidad para mantenerse de talones, mientras que el paciente se mantiene de puntillas perfectamente. La comparación de la fuerza dorsiflexora de cada dedo gordo es probablemente la prueba más sensible para descubrir clínicamente la compresión de la raíz L5. Además, hay hipostesia del dedo gordo y la zona medial del pie, que puede extenderse también, a modo de banda, a lo largo de la zona lateral de la pierna. El reflejo tibial posterior está disminuido o ausente. La rotura del disco intervertebral a la altura del espacio L5-S1 afecta a la raíz S1 y causa debilidad de los gemelos y dificultad o incapacidad en la marcha de puntillas. La hipostesia afecta a la cara lateral del pie y al dedo pequeño y, de forma característica, el reflejo aquíleo está disminuido o ausente. En ocasiones, este disco se hernia medialmente y puede comprimir las raíces de la parte baja de la cola de caballo; estas raíces se encargan de la inervación motora y sensitiva del recto, la vejiga, el área perineal y los músculos del hueco poplíteo. Clínicamente se manifiesta por dolor lumbar no irradiado, con incontinencia urinaria (por rebosamiento), dificultad en iniciar la micción, goteo e interrupción del chorro urinario (vejiga neurógena). Además, hay hipostesia perianal y pérdida del tono y del reflejo anal.
 Exploraciones complementarias
 Radiografías de la columna lumbosacra en proyecciones anteroposterior y lateral Aunque son raramente útiles para el diagnóstico, excluyen otros procesos (infecciosos, neoplasias óseas, espondilolistesis y enfermedades inflamatorias). En los casos de herniación discal aguda puede observarse una rectificación de la curva lordótica en la proyección lateral y una escoliosis en la proyección anteroposterior. El pinzamiento del interespacio vertebral se presenta sólo tras meses o años de evolución.
Tratamiento
 Médico El tratamiento inicial es conservador, salvo que exista una importante dificultad en el movimiento o una disminución de fuerza debido al estiramiento o la compresión de la raíz que obligue a una temprana descompresión. Consiste en: Reposo en cama en superficie firme pero no dura. La posición horizontal descarga el peso del disco intervertebral y permite la curación. La colocación de un cojín debajo de las rodillas mantiene una ligera flexión y puede aliviar el dolor. El enfermo debe mover con frecuencia los pies y las piernas como profilaxis de la trombosis venosa profunda, para lo que se le puede administrar heparina de bajo peso molecular si es necesario (v. cap. 70). El paciente no debe permanecer en cama más de 3– 4 días, ya que hay evidencias que recomiendan la reanudación precoz de la actividad física para acelerar la mejoría. Tratamiento farmacológico. La medicación analgésica, antiinflamatoria y relajante muscular que debe utilizarse ya se ha referido. En este proceso la administración de una pauta corta de dexametasona como la descrita en la lumbalgia aguda consigue una rápida mejoría del dolor. Quirúrgico Las indicaciones quirúrgicas son las siguientes: Cuando fracasa el tratamiento médico, lo que ocurre en un 20% de los casos, y cursa con una importante y prolongada incapacidad motora. Hernia discal paralizante. Déficit neurológico sensitivo o motor progresivo. Crisis de ciática extremadamente grave y prolongada que no responde al tratamiento médico durante 6 semanas o crisis repetidas que ocasionan una importante incapacidad.


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PSICOLOGIA DE LA OBESIDAD