2015/09/01

TRASTORNOS DE LA REFRACCIÓN

TRASTORNOS DE LA REFRACCIÓN
Los trastornos de la refracción son la causa más común de visión borrosa y pueden tratarse con facilidad en pacientes con otros diagnósticos. En la emetropía (estado normal), se observan con claridad los objetos en el infinito. Enfocar objetos más cercanos requiere un aumento del poder de refracción del cristalino por el proceso de la acomodación.
En la hipermetropía, los objetos en el infinito no se observan con claridad, a menos que se utilice la acomodación, y es posible que los objetos cercanos no se vean porque la capacidad de acomodación es finita. La hipermetropía se corrige con lentes convexas. En la miopía el ojo sin acomodación se enfoca en objetos más cercanos que el infinito. La persona con la forma grave de este trastorno puede enfocar objetos muy cercanos sin necesidad de lentes. Los objetos que se encuentran más allá de esta distancia no se pueden observar sin la ayuda de lentes correctivas (cóncavas, minus).
height: 115%;">En el astigmatismo difieren los errores de refracción en los ejes horizontal y vertical y se corrige con lentes cilíndricas. Presbiopía es la pérdida natural de la capacidad de acomodación visual con la edad. Los emétropes suelen notar la incapacidad para enfocar objetos a una distancia de lectura normal alrededor de los 45 años. Los hipermétropes presentan síntomas a una edad más temprana. La presbiopía se corrige con lentes convexas para ver objetos cercanos.
El uso de un agujero estenopeico corrige la mayor parte de los errores de refracción y permite identificar sus trastornos como causa de la agudeza visual reducida. 1. Lentes de contacto Las lentes de contacto se utilizan sobre todo para corregir trastornos de la refracción (en los que suelen proporcionar una corrección óptica más adecuada que los anteojos) y también para el tratamiento de enfermedades de la córnea, conjuntiva o párpados. Los principales tipos de lentes de contacto son rígidas (permeables al gas) y blandas. Las primeras son más durables y fáciles de cuidar a diferencia de las segundas, pero es más difícil tolerarlas.
 El cuidado de las lentes de contacto incluye aseo y esterilización siempre que se retiran, así como eliminación de depósitos de proteínas según se requiera. La esterilización suele realizarse por métodos químicos. En los sujetos que presentan reacciones a los conservadores que contienen las soluciones para lentes de contacto, se dispone de sistemas sin estas sustancias. Todas las lentes de contacto pueden colocarse por la mañana y retirarse por la noche. También se dispone de lentes blandas para uso prolongado. En la actualidad se cuenta con lentes blandas desechables para uso diario o prolongado, a fin de evitar la necesidad de asearlas y esterilizarlas. El principal riesgo del uso de lentes de contacto son las infecciones bacterianas, amebianas o micóticas de la córnea, las cuales pueden ocasionar ceguera. Dichas infecciones son más frecuentes con las lentes de contacto blandas, en particular las de uso prolongado, en las que el riesgo de ulceración corneal es casi siete veces mayor en comparación con las lentes de uso diario. Quienes utilizan lentes de contacto deben conocer los riesgos que implican y las formas de reducirlos al mínimo, como evitar el uso prolongado de lentes blandas y conservar una higiene meticu losa, lo cual incluye no usar agua de la llave o saliva para asearlas. Siempre que se presenten molestias oculares o hiperemia conjuntival, deben extraerse las lentes de contacto. Si persisten los síntomas debe buscarse atención oftalmológica.


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