2015/08/31

LESIONES ULCEROSAS DE LA BOCA

LESIONES ULCEROSAS DE LA BOCA
Gingivitis ulcerosa necrosante (boca de trinchera, infección de Vincent) 

La gingivitis ulcerosa necrosante a menudo es causada por una infección por espiroquetas y bacilos fusiformes y es frecuente en adultos jóvenes bajo estrés (a menudo al momento de la exploración). Diversas enfermedades sistémicas subyacentes también predisponen a este trastorno. En forma clínica se detecta inflamación gingival aguda, dolorosa y necrosis, con frecuencia con hemorragia, halitosis, fiebre y linfadenopatía cervical. Suelen ayudar los enjuagues de peróxido calientes a mitad de la potencia y penicilina por vía oral (250 mg cada 8 h por 10 días). Quizá se requiera raspado dental gingival


Úlcera aftosa (úlcera gangrenosa, estomatitis ulcerosa)
 Las úlceras aftosas son muy frecuentes y fáciles de reconocer. Aún no se conocen con seguridad sus causas aunque se ha sugerido una asociación con herpesvirus humano 6. Se observan en mucosa no queratinizada (p. ej., mucosa vestibular y labial y no en las encías ni en el paladar), pueden ser únicas o múltiples y por lo general recurrentes y se presentan como una ulceración redonda pequeña dolorosa (casi siempre de 1 a 2 mm pero en ocasiones son de 1 a 2 cm) con centros fibrinoides amarillo grisáceos rodeados por halos rojos (fig. 8-7). La etapa dolorosa es de siete a 10 días; la cicatrización es completa en un periodo de una a tres semanas.
 El tratamiento es inespecífico. Al parecer, los corticoesteroides tópicos (acetónido de triamcinolona, 0.1%, o ungüento de fluocinonida, 0.05%) en una base adherente proporcionan alivio sintomático. Otros tratamientos tópicos cuya eficacia se ha demostrado en estudios clínicos controlados son diclofenaco al 3% en hialuronano al 2.5%, doximicina-cianoacrilato, enjuagues bucales que contienen las enzimas aminoglucosidasa y glucosa oxidasa, y amlexanox al 5% en pasta bucal. También se ha administrado con éxito un ciclo de prednisona de disminución gradual durante una semana (40 a 60 mg/día).
 El tratamiento de mantenimiento con cimetidina puede ser útil en pacientes con aftas recurrentes; en pacientes positivos a VIH se ha utilizado talidomida en forma selectiva para dicho trastorno. Las áreas más grandes o persistentes de estomatitis ulcerosa pueden ser secundarias a eritema multiforme o alergias farmacológicas, herpes simple agudo, pénfigo, penfigoide, liquen plano ampolloso, enfermedad de Behçet o enteropatía inflamatoria. En ocasiones, puede presentarse carcinoma epidermoide en esta forma. Cuando el diagnóstico no es claro, está indicada una biopsia incisional.

Estomatitis herpética

 La gingivoestomatitis herpética es frecuente, leve y dura poco tiempo; la mayoría de los adultos no requiere ninguna intervención. Sin embargo, en personas con mala respuesta inmunitaria a menudo se reactiva una infección por virus de herpes simple y puede ser grave. Las manifestaciones clínicas consisten en ardor al inicio, seguido por vesículas pequeñas típicas que se rompen y forman costra. El aciclovir (200 a 800 mg cinco veces al día por siete a 14 días) suele acortar la evolución y reduce el dolor posherpético. El diagnóstico diferencial incluye estomatitis ulcerosa (véase antes), eritema multiforme, chancro sifilítico y carcinoma. En niños menores de seis años se observan con mayor frecuencia lesiones causadas por Coxsackievirus (úlceras amigdalinas y palatinas blanco grisáceas de herpangina o úlceras vestibulares y labiales en la enfermedad de mano-pie-boca).

Tumores nasales benignos

Tumores nasales benignos

  Pólipos nasales
 Los pólipos nasales son tumoraciones pálidas, edematosas, recubiertas por mucosa que se observan en individuos con rinitis alérgica, pero pruebas abrumadoras indican que su patogénesis no es sólo alérgica. Pueden ocasionar obstrucción nasal crónica y disminución del sentido del olfato.
 En pacientes con pólipos nasales y antecedente de asma, debe evitarse el ácido acetilsalicílico, porque puede desencadenar un episodio grave de broncoespasmo, conocido como asma de tríada (tríada de Samter).
Es posible que estos pacientes tengan sensibilidad inmunitaria al salicilato.
La presencia de pólipos en niños sugiere la posibilidad de fibrosis quística.
 El tratamiento inicial con corticoesteroides nasales tópicos (véase antes la sección Rinitis alérgica para los medicamentos específicos) durante uno a tres meses por lo general tiene éxito en pólipos pequeños y puede reducir la necesidad de cirugía. También es conveniente un ciclo breve de corticoesteroides por vía oral (p. ej., prednisona, por seis días utilizando 21 tabletas de 5 mg; 30 mg el primer día y disminuyendo en forma gradual 5 mg cada día).
Cuando los pólipos son masivos o el tratamiento médico no es eficaz, es necesaria la extirpación quirúrgica de los pólipos. En personas sanas es un procedimiento ambulatorio menor. En casos recurrentes o cuando la cirugía en sí misma se acompaña de mayor riesgo (p. ej., pacientes con asma) es aconsejable un procedimiento más completo, como etmoidectomía. En la poliposis recurrente, quizá sea necesario extirpar los pólipos de senos etmoidales, esfenoidales y maxilares para ofrecer alivio prolongado. Los corticoesteroides intranasales deben continuarse después de la extirpación de los pólipos para prevenir la recurrencia, y el médico debe pensar en realizar una prueba de alergenos para identificar el alergeno nocivo y tomar medidas para evitarlo.
      Papiloma invertido Los papilomas invertidos son tumores benignos causados por virus del papiloma humano (HPV, human papillomavirus) que suelen originarse en la pared nasal lateral. Se presentan con obstrucción nasal unilateral y en ocasiones hemorragia.+
A menudo son fáciles de observar con la rinoscopia anterior como crecimientos semejantes a coliflor en el meato medio o a su alrededor. En casi 10% de los papilomas invertidos o de Schneider se observa carcinoma epidermoide, por lo que se recomienda con firmeza la extirpación completa. Por lo general es necesaria una maxilectomía medial, pero en algunos casos es posible un acceso endoscópico.
Las tasas de recurrencia de papiloma invertido publicadas alcanzan 20%, por lo que es imprescindible el seguimiento clínico y radiográfico. El anatomopatólogo debe revisar en forma cuidadosa todo el tejido extirpado (no tan sólo una porción) para comprobar ausencia de carcinoma.
 Angiofibroma juvenil
Estos tumores muy vascularizados se originan en la nasofaringe, de manera característica en varones adolescentes. Al inicio causan obstrucción y hemorragia nasales.
Estos individuos con epistaxis recurrentes deben valorarse en busca de un angiofibroma. El médico debe tener cuidado cuando considera la posibilidad de realizar una biopsia, porque estas tumoraciones pueden sangrar en forma profusa. Aunque dichas tumoraciones son benignas, se expanden en forma local desde el agujero esfenopalatino hasta la fosa pterigopalatina en el conducto pterigoideo y se extienden hacia la base pterigoidea, el ala mayor del esfenoides, la cavidad nasal y los senos paranasales.
Pueden incluir la base del cráneo, por lo general por fuera de la duramadre, y extenderse por arriba del clivus.
El tratamiento consiste en embolización preoperatoria seguida de extirpación quirúrgica a través de un acceso apropiado para la extensión del tumor. Los angiofibromas pequeños que no abarcan la fosa infratemporal pueden extirparse por vía endoscópica.
 En las lesiones extensas tal vez se necesiten accesos a través de la base del cráneo. No son raras las recurrencias y deben extirparse si es posible. Las recurrencias no susceptibles de resección que parecen no crecer en forma significativa pueden vigilarse con estudios radiográficos y resonancia magnética nuclear seriada, con la esperanza de que haya estabilización en la involución o involucione el tumor.
En tumores que crecen de manera continua, no susceptibles de resección, suele ser útil la radiación en dosis bajas  Tumores malignos nasofaríngeos y de los senos paranasales Aunque son raros, los tumores malignos de nariz, nasofaringe y senos paranasales tienden a permanecer asintomáticos hasta etapas muy avanzadas de la evolución. Aunque el pronóstico es malo en casos avanzados, los resultados del tratamiento de los tumores susceptibles de resección que se originan en los senos paranasales han mejorado con el uso más generalizado de resecciones de la base del cráneo y radioterapia de intensidad modulada. Con frecuencia, las tasas de curación son de 45 a 60%. Los síntomas iniciales son inespecíficos y simulan los de rinitis o sinusitis. A menudo hay obstrucción y exudado nasales unilaterales, y el dolor y la hemorragia recurrente son indicios del diagnóstico de cáncer.
Es importante valorar con toda minuciosidad por endoscopia nasal y nasofaringoscopia a todo adulto que de manera persistente muestra síntomas unilaterales de las vías nasales u otitis media de aparición reciente.
La clave para el diagnóstico oportuno de estos tumores sigue siendo el alto índice de sospecha. Con frecuencia, los pacientes presentan síntomas avanzados como proptosis, expansión de una mejilla o dentaduras maxilares mal ajustadas.
En tumores del seno maxilar es frecuente la hiperestesia malar, causada por invasión del nervio infraorbitario. Para el diagnóstico definitivo se requiere biopsia, y la MRI constituye el mejor estudio de imagen para definir la extensión de la enfermedad y planificar la cirugía y radiación apropiadas.
El carcinoma de células escamosas es el cáncer más común de los senos paranasales y la nasofaringe.
Es en especial común en la nasofaringe, en donde obstruye la trompa de Eustaquio y causa otitis media serosa.
 El carcinoma nasofaríngeo (SCC mal diferenciado, SCC no queratinizante, o linfoepitelioma) suele acompañarse de aumento de los anticuerpos IgA contra el antígeno de la cápside del virus de Epstein-Barr (EBV). Es en particular frecuente en individuos provenientes del sur de China. Las neoplasias que se observan con menor frecuencia en esa área son adenocarcinomas, melanomas mucosos, sarcomas y linfomas no Hodgkin. El tratamiento depende del tipo de tumor y la extensión de la enfermedad.
 En la actualidad el carcinoma nasofaríngeo se trata mejor con radiación y administración simultánea de cisplatino seguidos de quimioterapia coadyuvante con cisplatino y fluorouracilo; este protocolo disminuye en forma significativa los fracasos locales, ganglionares y distantes y aumenta las supervivencias sin progresión y total.
En algunos casos, el tratamiento de los carcinomas nasofaríngeos que recurren en forma local es con protocolos de radiación repetida o cirugía, con éxito moderado y una gran preocupación por la cicatrización de la herida local. Otros carcinomas epidermoides se tratan mejor (cuando son susceptibles de resección) con una combinación de cirugía y radiación. Se valoran numerosos protocolos que investigan la utilidad de la quimioterapia. Al parecer, la cirugía de la base del cráneo es una modalidad eficaz que mejora el pronóstico general en afecciones malignas de los senos paranasales que erosionan el techo etmoidal. Muchos centros por lo común realizan por vía endoscópica las ablaciones mencionadas y para ello utilizan “navegación virtual  

Lesiones traumáticas de las cuerdas vocales Verdaderas

 Lesiones traumáticas de las cuerdas vocales Verdaderas

Los nódulos de las cuerdas vocales verdaderas (pliegues vocales) son lesiones lisas en pares que se forman en la unión del tercio anterior y los dos tercios posteriores de las cuerdas vocales verdaderas.
Son causas frecuentes de disfonía como resultado de abuso de la voz. En adultos, se denominan “nódulos de cantante”; en niños “nódulos de gritón”.
El tratamiento requiere modificar los hábitos de voz y está indicado referir a un terapeuta del lenguaje. Casi todos los nódulos verdaderos se resuelven con modificaciones de la conducta, pero aquellos resistentes al tratamiento pueden ser indicación para ablación quirúrgica.
A menudo se encuentran otras enfermedades como pólipos o quistes. Los pólipos de las cuerdas vocales verdaderas son tumoraciones unilaterales que se forman en la lámina propia superficial de las cuerdas vocales verdaderas. Se relacionan con los traumatismos vocales y se observan después de la resolución de hemorragia de los bordes de dichas cuerdas.
 Los pólipos pequeños sésiles pueden mostrar resolución con medidas conservadoras como reposo vocal y corticoterapia, pero los de mayor tamaño suelen ser irreversibles y necesitan que se les extirpe por métodos quirúrgicos para que se restaure la voz normal. Los quistes de las cuerdas vocales verdaderas se consideran lesiones traumáticas de los mismos y son quistes verdaderos con recubrimiento epitelial o seudoquistes.
Por lo general se originan a partir de glándulas excretoras de moco sobre el borde inferior de las cuerdas vocales verdaderas. El tamaño de los quistes puede variar de una semana a otra y causar grados variables de disfonía. Rara vez se resuelven por completo y pueden dejar un surco o una cicatriz sobre las cuerdas vocales verdaderas si se someten a descompresión o a marsupialización. Dichas cicatrices pueden ser una causa frustrante de disfonía permanente.
La corditis polipoide es diferente de los pólipos de las cuerdas vocales verdaderas y puede formarse a partir de la pérdida de fibras de elastina y debilitamiento de las uniones intracelulares en el interior de la lámina propia.
 Este debilitamiento permite la hinchazón de la matriz gelatinosa de la lámina propia superficial (lo que se conoce como edema de Reinke).
Tales cambios en las cuerdas vocales verdaderas tienen una fuerte asociación con tabaquismo, pero también con el abuso de la voz, exposición a irritantes químicos industriales e hipotiroidismo. El problema es frecuente en varones y mujeres fumadores, pero las mujeres parecen tener más problemas por la disminución característica en el tono de la voz ocasionada por el incremento del volumen de las cuerdas vocales verdaderas.
 Si los hábitos se modifican o si las lesiones causan estridor u obstrucción de las vías respiratorias, podría estar indicada la resección quirúrgica de la mucosa hiperplásica de dichas cuerdas a fin de mejorar el flujo de aire y la voz. Una causa frecuente a menudo no identificada de disfonía y odinofonía son las úlceras por contacto y los granulomas, neoformaciones muy similares.
 Los dos tipos de lesiones se forman en las apófisis vocales de los cartílagos aritenoides y la persona a menudo señala con precisión al médico el lado afectado. No hay acuerdo en cuanto a la causa de úlceras y granulomas, pero guardan una relación muy cercana con traumatismos y pudieran provenir de la exposición del pericondrio subyacente.
A menudo aparecen después de intubación y muestran resolución a muy breve plazo. Las úlceras o los granulomas crónicos se han vinculado con reflujo gastroesofágico, pero también son frecuentes en individuos con disfonía por tensión muscular.
El tratamiento suele ser múltiple y el fármaco más eficaz posiblemente sea un corticoesteroide inhalado (como fluticasona a razón de 440 μg dos veces al día. Como complementos terapéuticos están los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, 40 mg ingeridos dos veces al día o su equivalente) y medidas foniátricas en que se preste atención particular a la higiene de la voz. Algunos casos poco comunes pueden ser rebeldes y persistentes sin el tratamiento adecuado. Rara vez se necesita la extirpación quirúrgica, si es que alguna vez se requiere, en caso de lesiones no obstructivas
Leucoplasia laríngea

 La leucoplasia es una causa frecuente de disfonía crónica, que se presenta más a menudo en fumadores. En casi todos los casos se aconseja laringoscopia directa con biopsia. El examen histológico suele demostrar displasia leve, moderada o grave. En algunos casos se observa carcinoma epidermoide invasor en la biopsia inicial. La interrupción del tabaquismo puede revertir o estabilizar la displasia leve o moderada. Un cierto porcentaje de pacientes (calculado en menos de 5% de aquellos con displasia leve y de casi 35 a 60% en individuos con displasia grave) padece más tarde carcinoma epidermoide. Las opciones terapéuticas incluyen vigilancia estricta con laringovideoestroboscopia, resección seriada y radioterapia de haz externo. A pesar de su costo y la falta de datos para su empleo en el tratamiento de la leucoplasia, los inhibidores de la bomba de protones se han convertido en el principal tratamiento para estas lesiones.

CANDIDOSIS BUCAL


CANDIDOSIS BUCAL
Manifestaciones clínicas A. Signos y síntomas
La candidosis bucal (algodoncillo) suele ser dolorosa y con placas de aspecto blanco cremoso parecidas a cuajo que recubren la mucosa eritematosa (fig. 6-28). Estas áreas blancas suelen desprenderse con facilidad al rasparlas (p. ej., con un abatelenguas) a diferencia de la leucoplasia o el liquen plano, por lo que es posible observar sólo eritema irregular subyacente. La candidosis oral se observa con frecuencia en los siguientes pacientes: 1) individuos que utilizan dentaduras postizas; 2) personas con enfermedades debilitantes; 3) diabéticos; 4) individuos con anemia; 5) personas sometidas a quimioterapia o radiación local, y 6) aquellos que reciben corticoesteroides o antibióticos de amplio espectro. Otra manifestación de candidosis es queilitis angular, aunque también se presenta en carencias nutrimentales

 Datos de laboratorio
El diagnóstico se establece en forma clínica. Una preparación húmeda con hidróxido de potasio revela esporas y puede mostrar micelios no tabicados. La biopsia muestra seudomicelios intraepiteliales de Candida albicans. La candidosis a menudo es la primera manifestación de infección por VIH, y siempre debe pensarse en realizar pruebas para detectar dicha infección en individuos que no tienen causa predisponente conocida para la proliferación de Candida (véase también el cap. 31). Las US Department of Health Services Clinical Practice Guideline for Evaluation and Management of Early HIV Infection recomiendan la exploración de la mucosa bucal en cada consulta médica y en cada valoración bucal cada seis meses. _
 Tratamiento


 Es posible lograr un tratamiento antimicótico eficaz con cualquiera de los siguientes: fluconazol (100 mg/día por siete a 14 días), cetoconazol (200 a 400 mg con el desayuno [para absorberse requiere un ambiente gástrico ácido] durante siete a 14 días), trociscos de clotrimazol (10 mg disueltos en la boca cinco veces al día), o trociscos vaginales de nistatina (100 000 unidades disueltas en la boca cinco veces al día) o enjuagues bucales (500 000 unidades [5 ml de 100 000 U/ml] conservados en la boca antes de deglutirlos, tres veces al día). Se ha demostrado que es eficaz el tratamiento por tiempo más corto utilizando fluconazol. Sin embargo, en pacientes con infección por VIH, quizá se necesiten ciclos más prolongados y puede estar indicado el itraconazol oral (200 mg/día) en casos resistentes a fluconazol. En estos individuos, muchas especies de Candida son resistentes a los azoles de primera línea y requieren fármacos más recientes, como voriconazol. Además, los enjuagues bucales de clorhexidina al 0.12% o de peróxido de hidrógeno de potencia media pueden proporcionar alivio local. El polvo de nistatina (100 000 U/g) aplicado a la dentadura tres o cuatro veces al día durante varias semanas suele ayudar a quienes utilizan estos dispositivos

Carcinoma epidermoide de la laringe

Carcinoma epidermoide de la laringe
Signos y síntomas
 El carcinoma epidermoide de la laringe es la afección maligna más frecuente de este órgano y aparece casi en forma exclusiva en individuos con antecedentes de tabaquismo considerable y a menudo consumo de alcohol. Suele observarse en personas de 50 a 70 años de edad; en Estados Unidos cada año se presentan alrededor de 13 000 casos nuevos. Casi siempre se manifiesta un cambio en la calidad de la voz, aunque pueden ocurrir faringodinia, otalgia, hemoptisis, disfagia, pérdida de peso y afección de las vías respiratorias. Las metástasis del cuello no son comunes en el cáncer glótico incipiente (cuerda vocal verdadera) en el que las cuerdas vocales verdaderas son móviles, pero un tercio de los pacientes en quienes está deteriorada la movilidad de las cuerdas también tiene afección ganglionar en la disección de cuello. Por otra parte, el carcinoma supraglótico (cuerdas vocales falsas, pliegues aritenoepiglóticos, epiglotitis) suele enviar metástasis a ambos lados del cuello al principio de la enfermedad. En cualquier persona con los síntomas que se incluyen en bases para el diagnóstico es imprescindible una exploración completa de cabeza y cuello, incluyendo laringoscopia indirecta o fibróptica, por un médico con experiencia.
Imágenes y estudios de laboratorio
 La valoración radiológica con CT o MRI permite valorar la extensión del tumor. Los estudios de imagen valoran ganglios linfáticos del cuello, volumen tumoral y esclerosis o destrucción de los cartílagos. Está indicada la CT del tórax si hay ganglios crecidos en los niveles VI (alrededor de la tráquea y la glándula tiroides) o IV (abajo del cartílago cricoides a lo largo de la vena yugular interna), o en una radiografía de tórax es preocupante una segunda lesión primaria o metástasis. Los estudios de laboratorio incluyen biometría hemática completa y pruebas de función hepática. Suele estar indicada una valoración cardiopulmonar formal, en especial si se considera cirugía laríngea parcial. Cuando parece haber una enfermedad local o regional avanzada, puede estar indicado un estudio de tomografía por emisión de positrones (PET, positron emission tomography) o bien, un examen de CT-PET para valorar metástasis distantes.

 Biopsia
El diagnóstico se establece con biopsia durante la laringoscopia. En ese momento, también es posible valorar la movilidad de las cuerdas verdaderas y la fijación de los cartílagos aritenoides, o la extensión del tumor superficial. La mayoría de los otorrinolaringólogos recomienda la esofagoscopia y broncoscopia, ambas con endoscopio flexible en forma simultánea para excluir tumor primario sincrónico. Aunque se hayan realizado con anterioridad biopsias por aspiración con aguja fina de ganglios linfáticos incrementados de volumen, por lo general es aceptable asumir que las adenomegalias radiográficas (>1 a 1.5 cm) o ganglios con centros necróticos son metástasis en el cuello. No se recomiendan las biopsias abiertas de metástasis ganglionares porque pueden conducir a tasas más altas de fracasos terapéuticos.
 Estadificación del tumor
En el cáncer laríngeo es útil la estadificación, pero varios factores que no se incluyen en la estadificación tumor (TNM) también son importantes para decidir las recomendaciones terapéuticas. _
Tratamiento
El tratamiento del carcinoma laríngeo tiene cuatro objetivos: curar, preservar la deglución eficaz segura, conservar una voz útil y evitar una traqueostomía permanente.
El régimen terapéutico estándar para los cánceres glóticos y supraglóticos incipientes es la radioterapia porque las tasas de curación son superiores a 95 y 80%, respectivamente. Por otro lado, la radioterapia conlleva morbilidad sustancial y muchos tumores en etapas tempranas (lesiones T1 y T2, sin afección de ganglios linfáticos) y tumores avanzados selectos (T3 y T4) pueden tratarse con laringectomía parcial si puede conservarse al menos una unidad cricoaritenoidea. Las tasas de curación local y regional a cinco años exceden 80 a 90% con la intervención quirúrgica y la satisfacción comentada por los pacientes es excelente. En tumores supraglóticos, incluso cuando son clínicamente N0, está indicada la disección o radiación selectiva del cuello por el alto riesgo de afección ganglionar del mismo.
En tumores muy avanzados se utilizan protocolos de quimioradiación con cisplatino. En estos casos, hace 25 años se recomendaba la laringectomía total. Sin embargo, el estudio VA de 1994 (con cisplatino y 5-fluorouracilo para inducción, seguidos de radiación sola en quienes respondían) demostró que dos tercios de los pacientes podían conservar la laringe. Desde que se llevó a cabo dicho estudio, se demostró que la quimioterapia con cisplatino junto con radioterapia es mejor que la radiación sola o la quimioterapia de inducción seguida de radiación. Sin embargo, la quimiorradiación se acompaña de disfagia prolongada dependiente de gastrostomía. Este índice alto de disfagia asociada a la quimiorradiación llevó a valorar de nuevo la utilidad de la cirugía laríngea ampliada, pero menor de la total, en carcinomas laríngeos avanzados selectos en los que está intacta cuando menos una unidad cricoaritenoidea. Además, el éxito general del tratamiento de los cánceres laríngeos ha disminuido en forma paralela con el incremento de la quimiorradioterapia con conservación del órgano.
Algunos expertos han propuesto que esta reducción es consecuencia directa de la modificación del tratamiento del cáncer laríngeo avanzado, con menos empleo de la cirugía. Debe pensarse en la cirugía con conservación de órgano y valorarse como una alternativa a la quimiorradioterapia. Tanto el paciente como el médico tratante deben analizar en forma cuidadosa los diferentes efectos secundarios y las complicaciones relacionadas con las distintas modalidades terapéuticas. La presencia de adenopatía maligna en el cuello afecta en forma considerable el pronóstico.
Los tumores supraglóticos envían metástasis temprana a ambos lados del cuello; esto debe incluirse en el plan de tratamiento incluso cuando al parecer no se encuentra afectado el cuello. Los tumores glóticos en los que las cuerdas vocales verdaderas son movibles, se acompañan de una tasa menor del 5% de afección ganglionar; cuando una cuerda no se mueve, la tasa de afección ganglionar ipsolateral aumenta casi a 30%. La afección del cuello se trata mediante cirugía, quimioradiación, o ambas. Esta decisión depende del tratamiento que se eligió para la laringe y la extensión de la afección en el cuello.
La laringectomía total se reserva para pacientes con tumores muy avanzados, susceptibles de resección, con diseminación extralaríngea o afección del cartílago, para individuos con tumor persistente después de la quimiorradioterapia y para aquellos con tumores recurrentes o segundos tumores primarios después de radioterapia previa.

La rehabilitación de la voz a través de una punción traqueoesofágica primaria (o en ocasiones secundaria) proporciona un habla inteligible casi en 75 a 85% de los enfermos. Las prótesis permanentes que se cambian cada tres a seis meses son una alternativa común a las prótesis insertadas en el paciente, que deben cambiarse con mayor frecuencia. En individuos con cáncer de cabeza y cuello es crucial el seguimiento por tiempo prolongado. Además de la tasa anual de 3 a 4% de segundos tumores y la vigilancia por recurrencia, los aspectos psicosociales del tratamiento también son importantes. La disfagia, el deterioro de la comunicación y la alteración del aspecto en ocasiones dificultan la adaptación en el sitio de trabajo y las interacciones sociales. Además, a menudo no es fácil dejar de fumar o de beber. No obstante, hay curación en cerca del 65% de los pacientes con cáncer, la mayoría tiene un habla útil 

ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA (salpingitis, endometritis)

ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA (salpingitis, endometritis)  


Generalidades
 La enfermedad inflamatoria pelvica (PID) es una infeccion polimicrobiana de la porcion superior del aparato genital asociada a los microorganismos de transmision sexual N. gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis, asi como patogenos endogenos, que incluyen anaerobios, Haemophilus influenzae, bacilos gramnegativos entericos y estreptococos. Tiene maxima frecuencia en mujeres jovenes, nuliparas, con actividad sexual y multiples companeros. Otros marcadores de riesgo incluyen raza no caucasica, uso de duchas y tabaquismo. Los anticonceptivos orales o metodos de barrera para la anticoncepcion pueden proveer gran proteccion. La salpingitis tuberculosa es poco comun en Estados Unidos y tiene mayor frecuencia en paises en desarrollo; se caracteriza por dolor pelvico y tumores irregulares en la pelvis que no responden a la antibioticoterapia. No es de transmision sexual. _
 Manifestaciones clínicas A. Signos y síntomas
Las mujeres con enfermedad inflamatoria pelvica tienen dolor abdominal inferior, escalofrios y fiebre, trastornos menstruales, secrecion cervicouterina purulenta y sensibilidad en el cuello uterino y anexos. El dolor en el cuadrante superior derecho (sindrome de Fitz-Hugh y Curtis) sugiere perihepatitis relacionada. Sin embargo, el diagnostico de PID se complica por el hecho de que muchas mujeres tienen sintomas sutiles o leves que no se reconocen con facilidad como manifestaciones de PID.

Criterios diagnósticos mínimos En las mujeres que sufren sensibilidad con el movimiento del cuello uterino o de los anexos debe considerarse el diagnostico de PID y tratarse con antibioticos, a menos que exista un diagnostico alterno, como embarazo ectopico o apendicitis.
 Criterios adicionales
Pueden usarse los siguientes criterios para aumentar la especificidad del diagnostico: 1) temperatura oral mayor de 38.3°C; 2) secrecion cervicouterina o vaginal anormal con leucocitos en el examen microscopico con solucion salina; 3) aumento de la velocidad de eritrosedimentacion; 4) incremento de la proteina C reactiva, y 5) comprobacion de laboratorio de la infeccion cervicouterina por N. gonorrhoeae o C. trachomatis. Siempre debe solicitarse cultivo endocervical, pero el tratamiento no debe retrasarse en espera de los resultados.
 Criterios definitivos En casos selectos en que es incierto el diagnostico con base en los datos clinicos o de laboratorio, pueden aplicarse los siguientes criterios: 1) evidencia histopatologica de endometritis en la biopsia endometrial; 2) ecografia transvaginal o imagenes por resonancia magnetica que muestren engrosamiento y liquido en las trompas de Falopio, con o sin liquido libre en la cavidad pelvica o el complejo tuboovarico, y 3) anomalias laparoscopicas que sugieren PID. _
Diagnóstico diferencial
Deben considerarse apendicitis, embarazo ectopico, aborto septico, quistes o tumores ovaricos hemorragicos o rotos, torsion de quiste ovarico, degeneracion de un mioma y enteritis aguda. Es mas probable que ocurra PID cuando hay antecedente de esta enfermedad, contacto sexual o inicio reciente de la menstruacion, presencia de dispositivo intrauterino o cuando la pareja tiene una infeccion de transmision sexual. Es muy poco probable la PID aguda cuando no ha habido un coito reciente o cuando no se utiliza un dispositivo intrauterino. Debe realizarse una prueba de embarazo sensible para descartar un embarazo ectopico.
La colpocentesis permite diferenciar el hemoperitoneo (rotura de embarazo ectopico o quiste hemorragico) de la septicemia pelvica (salpingitis, rotura apendicular o de absceso pelvico).
La ecografia pelvica y vaginal ayuda a establecer el diagnostico diferencial del embarazo ectopico mayor de seis semanas. A menudo se recurre a la laparoscopia para diagnosticar PID; es obligatoria si el diagnostico no es seguro y cuando la paciente no responde a la antibioticoterapia despues de 48 h. Debe visualizarse el apendice durante la laparoscopia para descartar apendicitis. Muchas veces los cultivos que se obtienen al momento de la laparoscopia son especificos y utiles.
 Tratamiento A. Antibióticos
Es indispensable el tratamiento oportuno con antibioticos apropiados, eficaces contra N. gonorrhoeae, C. trachomatis y los microorganismos endogenos listados antes, para prevenir las secuelas a largo plazo. Debe explorarse y tratarse de modo correspondiente al companero sexual. Do s esquemas de tratamiento intrahospitalario han mostrado eficacia para la PID aguda: 1) cefoxitina, 2 g por via IV cada 6 h, o cefotetan, 2 g cada 12 h mas doxiciclina, 100 mg por via IV u oral cada 12 h. Este esquema se continua por al menos 24 h despues de que la persona muestra mejoria clinica notoria. Debe continuarse doxiciclina, 100 mg cada 12 h para concluir un total de 14 dias de tratamiento. Si existe un absceso tuboovarico, es recomendable agregar clindamicina, 450 mg orales cuatro veces al dia, o metronidazol, 500 mg orales dos veces al dia durante 14 dias, a la doxiciclina a fin de brindar una proteccion mas eficaz contra anaerobios. 2) Clindamicina, 900 mg por via IV cada 8 h mas gentamicina intravenosa con una dosis de carga de 2 mg/kg seguida de 1.5 mg/kg cada 8 h; este esquema se continua durante al menos 24 h despues de que la paciente muestra mejoria clinica significativa y se anade clindamicina, 450 mg cada 6 h, o doxiciclina, 100 mg cada 12 h, para completar un total de 14 dias de tratamiento. En presencia de un absceso tuboovarico, debe administrarse clindamicina en lugar de doxiciclina. Hay pocos datos sobre la funcion de ampicilina-sulbactam, 3 g por via IV cada 6 h, mas doxiciclina, 100 mg por via IV u oral cada 12 h. El regimen ambulatorio recomendado es una dosis unica de 2 g de cefoxitina por via intramuscular con 1 g de probenecid por via oral; ceftriaxona, 250 mg por via intramuscular, o una dosis unica de otra cefalosporina de tercera generacion parenteral mas doxiciclina, 100 mg por via oral dos veces al dia por 14 dias. Si no puede usarse una cefalosporina parenteral, puede administrarse levofloxacina (500 mg orales una vez al dia) u ofloxacina (400 mg dos veces al dia) durante 14 dias, con o sin metronidazol (500 mg dos veces al dia) por 14 dias, si la prevalencia en la comunidad y el riesgo individual de gonorrea es bajo (cap. 33).
 Medidas quirúrgicas
 Los abscesos tuboovaricos pueden requerir excision quirurgica o aspiracion transcutanea o transvaginal. A menos que se sospeche rotura, debe instituirse el tratamiento con antibioticos en dosis alta en el hospital y vigilancia con ecografia. En 70% de los casos los antibioticos son eficaces; en 30% hay una respuesta inadecuada en 48 a 72 h y es necesaria la intervencion. Es aceptable la anexectomia unilateral para el absceso de un solo lado. Pueden requerirse histerectomia y salpingooforectomia bilateral ante infecciones avasalladoras o en casos de enfermedad cronica con dolor pelvico intratable. _
 Pronóstico
A pesar del tratamiento, las secuelas a largo plazo, que incluyen crisis repetidas de infeccion, dolor pelvico cronico, dispareunia, embarazo ectopico o esterilidad, aparecen en 25% de las mujeres con enfermedad aguda. El riesgo de esterilidad aumenta con los episodios repetidos de salpingitis: se calcula en 10% despues del primer episodio, 25% luego de un segundo y 50% tras el tercero


. _ Cuándo hospitalizar

Las siguientes pacientes con PID aguda deben hospitalizarse para administrar tratamiento antibiotico intravenoso: • La paciente presenta absceso tuboovarico. • La persona esta embarazada. • La paciente es incapaz de seguir o tolerar un regimen ambulatorio. • No hay respuesta clinica al tratamiento ambulatorio. • La paciente esta grave, tiene nausea y vomito o fiebre alta. • No puede descartarse otra urgencia quirurgica, como apendicitis

CÁNCER Y TUMORES OVÁRICOS

CÁNCER Y TUMORES OVÁRICOS

Bases para el diagnostico
Molestias gastrointestinales, vagas. _ Compresión y dolor pélvicos. _ En muchos casos el cáncer incipiente es asintomático. _ La exploración pélvica, CA 125 y ecografía son métodos diagnósticos importantes

Generalidades
 Los tumores ovaricos son frecuentes. La mayor parte son benignos, pero la principal causa de muerte por cancer del aparato reproductor son los tumores ovaricos malignos. La amplia variedad de tipos y patrones de los tumores ovaricos se debe a la complejidad de la embriologia ovarica y las diferencias de los tejidos de origen.
En mujeres sin antecedente familiar de cancer ovarico, el riesgo a lo largo de la vida es de 1.6%, en tanto que aquellas con una familiar de primer grado afectada tienen 5% de riesgo a lo largo de la vida. Con dos o mas familiares de primer grado afectadas, el riesgo es de 7%. Casi 3% de las personas con dos o mas familiares de primer grado afectadas posee un sindrome de cancer ovarico hereditario, con un riesgo de 40% a lo largo de la vida. Las mujeres con una mutacion del gen BRCA1 tienen un riesgo de 45% de sufrir cancer ovarico y en las que muestran una mutacion del gen BRCA2, es de 25%. Deben realizarse estudios de deteccion sistematica anuales en estas personas con ecografia transvaginal y CA 125 y se recomienda la ooforectomia profilactica a los 35 anos de edad o una vez que se concluye la procreacion, por el riesgo alto de la e nfermedad. No se han comprobado beneficios de dichos estudios en mujeres con una o ninguna pariente de primer grado afectada y los riesgos asociados a procedimientos quirurgicos innecesarios pueden rebasar los beneficios en mujeres de bajo riesgo. _
 Manifestaciones clínicas A. Signos y síntomas
 Por desgracia, la mayoria de las enfermas con neoplasias ovaricas benignas y malignas cursa asintomatica o experimenta solo sintomas gastrointestinales leves inespecificos o compresion pelvica. Las pacientes con enfermedad temprana suelen detectarse en la exploracion ginecologica habitual. Aquellas con enfermedad maligna avanzada pueden experimentar dolor y distension abdominales y a menudo esta presente una masa abdominal palpable con ascitis.

 Datos de laboratorio
Un CA 125 serico alto (>35 unidades) indica mayor posibilidad de que el tumor ovarico sea maligno. El CA 125 esta elevado en 80% de las mujeres con cancer ovarico epitelial global, pero solo en 50% de los casos con enfermedad temprana. Mas aun, el CA 125 serico puede incrementarse en premenopausicas con afecciones benignas, como la endometriosis.
Imagenología
La ecografia transvaginal es util para detectar a mujeres de alto riesgo, pero tiene sensibilidad inadecuada para las de bajo riesgo. La ecografia permite diferenciar los tumores ovaricos benignos y que tal vez se resuelvan de manera espontanea de aquellos con potencial maligno. Las imagenes Doppler en color pueden aumentar la especificidad del diagnostico ecografico. _
Diagnóstico diferencial
Una vez identificado un tumor ovarico, debe clasificarse como funcional, neoplasico benigno o con potencial maligno. Los factores de prediccion incluyen edad, tamano de la tumoracion, configuracion ecografica, cifras de CA 125, presencia de sintomas y naturaleza unilateral o bilateral. En una premenopausica es posible observar una tumoracion asintomatica, movil, unilateral, quistica simple, <7.5 cm durante cuatro a seis semanas.
La mayor parte remite de manera espontanea. Si la tumoracion crece o no cambia en exploraciones pelvicas y ecografia transvaginal repetidas, se requiere valoracion quirurgica. Casi todas las tumoraciones ovaricas en posmenopausicas requieren valoracion quirurgica. Sin embargo, los casos con un quiste simple unilateral asintomatico <5 cm de diametro y una concentracion normal de CA 125 se pueden vigilar de cerca con ecografia transvaginal. Todas las demas requieren valoracion quirurgica.
La laparoscopia es util si la masa ovarica es lo suficientemente pequena para extraerse con esa tecnica. Si se sospecha cancer por los signos detectados en la ecografia transvaginal, con cuantificacion morfologica, valoracion de las caracteristicas vasculares por medio de Doppler de color y el nivel de CA 125, es preferible la laparotomia. _
 Tratamiento
Cuando se sospecha un tumor ovarico maligno, se realiza valoracion quirurgica por un oncologo ginecologico. En casos de neoplasias benignas suelen practicarse la reseccion del tumor o la ooforectomia unilateral. Para el cancer ovarico incipiente, la estrategia estandar es la estadificacion quirurgica completa seguida de histerectomia abdominal y salpingooforectomia bilateral con omentectomia y linfadenectomia selectivas. Con una afeccion mas avanzada, la extirpacion radical de todo tumor visible mejora la supervivencia. Excepto en mujeres con cancer ovarico incipiente de baja malignidad, esta indicada la quimioterapia posoperatoria (cuadro 39-10).
Varios esquemas de quimioterapia son eficaces, como la combinacion de cisplatino o carboplatino con paclitaxel, con tasas de respuesta clinica hasta de 60 a 70% (cuadro 39-11). _
 Pronóstico
Por desgracia, en casi 75% de las mujeres con cancer ovarico el diagnostico se formula cuando la enfermedad ya esta avanzada, despues de que las metastasis regionales o distantes ya se establecieron. La supervivencia global a cinco anos es cercana al 17% con metastasis distantes, 36% con diseminacion local y 89% con enfermedad incipiente. _
 Cuándo referir

Si se sospecha una tumoracion maligna, un ginecologo oncologo debe efectuar una valoracion quirurgica.

PSICOLOGIA DE LA OBESIDAD